Mi espada cortaba fácilmente los huesos de los no muertos que ahora nos rodeaban, podía escuchar a mi espalda los chillidos del demonio mientras los afilados eslabones de las cadenas de Alex penetraban su piel; había logrado capturarlo antes de que concretara su ataque. Con un furioso jalón se levantó en el aire hasta que había rebasado a aquella asquerosa criatura. Retrajo sus cadenas y en cuanto estuvieron nuevamente en posición las disparó a la espalda de la criatura y tiró hacia abajo. En un instante, se encontraba encima de la criatura que ahora revoloteaba desesperadamente tratando de quitársela de encima. En un furioso movimiento, sus cadenas entraron por la espalda y salieron por el pecho de aquel demonio, un gruñido ahogado, seguido de sangre salieron de su pico mientras se desplomaba vencido por ella.
El segundo demonio se lanzó en picada directo a mí, los afilados huesos que conformaban las uñas de sus pies apuntados para derribarme. Los cientos de cadáveres no muertos que ahora me rodeaban, mordían rabiosamente my armadura para intentar tener un bocado de mi tibia piel. Una breve distracción entre el demonio lanzándose y la liberación de la espada de un cráneo muerto, propicio que otros dos tomaran mis brazos y por un breve instante me dominaran. Mientras forcejeaba para intentar desprender sus asquerosas manos de mi espada, sentí un dolor intenso que con millones de impulsos eléctricos alertó al cerebro que había sido dañado críticamente. Golpeé el suelo violentamente y un segundo después comencé a levantarme en el aire, pronto me encontraba al menos 100 metros por encima del suelo. El demonio chilló ruidosamente mientras cargaba mi cuerpo empalado victoriosamente.
Veintisiete de Abril de 2032, me desperté en el pequeño almacén que fungía como departamento y trabajo. Había decidido gastar todos mis ahorros en crear mi propia compañía de videojuegos a la que orgullosamente llamaba “Insomniac Dog”. Tomé una ducha y desayuné cereal mientras esperaba a mi equipo, dos de mis mejores amigos desde la licenciatura, para continuar con la programación de un juego de fantasía de mundo abierto, que al menos en nuestra cabeza sería rival para la saga de Final Fantasy. Mientras desayunaba, encendí la TV en el pequeño lobby detrás de la recepción, las noticias alertaban de un nuevo virus que había estado causando estragos en Europa; pero así había sido los seis meses anteriores, así que decidí apagarla y jugar el sangriento Dead Space, uno de mis juegos clásicos favoritos, me asustaba tanto que sólo podía forzarme a jugar un par de horas a la vez.
Joanna y Mike llegaron alrededor de las 8:30 e inmediatamente quedamos inmersos en nuestro trabajo, habíamos estado trabajando en el borrador del código para el nivel final, en el que el mitad elfo mitad demonio Rictirious tenía una batalla con su padre, el demonio rey Draknaknaiwek para liberar a los planetas hermanos Rose y Maria. Habíamos diseñado y programado un casco, guantes y pechera basados en tecnología militar de los 2020s que habíamos conseguido en línea. Refinamos el código para que el traje completo permitiera materializar y empuñar armas y otras herramientas con tan sólo de pensar en ello. El nuevo código simplificaba el proceso de conectar la mente con el personaje y permitía, casi siempre al menos, materializar el arma de tu preferencia. Aun tenía sus fallas, pero habíamos hecho enormes avances en los cuatro meses anteriores.
Estábamos tan entusiasmados por nuestros resultados y por nuestro avance, que ese día no nos detuvimos ni a comer. Nos alimentamos de pizza fría, doritos y de la legendaria bebida Mountain Dew que nos daba energía para seguir adelante. Alrededor de las 5 de la tarde, el reloj de la oficina, que estaba hecho con la silueta de Rictiriuos empuñando un hacha, comenzó a gritar con una vos fuerte y profunda “¡La ventaja táctica es mía, hacia la victoria!” lo que indicaba que el horario de trabajo había terminado. Como lo hacíamos todos los días, nos sentamos en el sofá de la pequeña sala de juntas a degustar de una cerveza y discutir sobre nuestro trabajo, sugerencias, problemas y errores que hubiésemos encontrado y que pudiesen ser corregidos para mejorar el juego. Inicialmente siempre apuntábamos proactivamente a las fallas, errores y nos concentrábamos en el trabajo del día, sin embargo, la conversación siempre viraba a una discusión sobre algún personaje nuevo, sus habilidades y su historia.
Pude apaciguar una apasionada y casi violenta discusión entre Joanna y Mike después de media hora. Discutían eufóricamente sobre Allycia, hermana de Rictirious y personaje que habíamos decidido incluir en el repertorio principal del juego hacía algunos días. Discutían furiosamente sobre cuál sería la mejor manera de nivelar sus habilidades al inicio del juego, ella quería más magia y el buscaba más daño. Después de aquella discusión acalorada, los hice hacer un brindis y propuse que los tres trabajáramos en el personaje al día siguiente. Con mirada de pistola, los dos le dieron un trago a la cerveza y rompieron en una risa profunda antes de darse un abrazo amistoso. Disfrutamos el resto de la cerveza mientras recordábamos algunos momentos del pasado y de la escuela. Una hora después se retiraron de regreso a casa, mierda, de haber sabido que sería el último adiós…
Como en cualquier día, los acompañé a la salida del local, los vi salir en dirección a sus respectivos hogares y cerré la puerta principal para terminar la jornada. Tomé las cervezas que quedaban y subí las pequeñas escaleras de metal que llevaban de la oficina a la azotea. Me senté en la orilla del techo de lámina y abrí una cerveza, algunas personas caminaban a casa del trabajo y pronto la calle estaría casi desierta. El atardecer era particularmente bello ese día, el sol escondiéndose detrás de las montañas al oeste creaba una paleta de colores que tendrías que ver para creer, de alguna manera me hacía sentir vivo. Abrí mi tercera cerveza cuando de pronto, ¡BLAAAAAAAM! El estruendo de una gigantesca explosión me hizo levantarme de golpe y en seguida la onda de choque golpeo mi cuerpo moviéndome un poco. Venía quizá desde kilometro de distancia, tal vez un poco más, pero aun así pude sentir el calor de las flamas que ahora se elevaban al cielo.
Inmediatamente tome mi celular e intenté llamar a los servicios de emergencia, de los cuáles me contestó una muy extraña grabación con la voz de una mujer que decía “por favor mantenga la calma, todas las líneas están ocupadas momentáneamente, regresaremos la llamada lo más pronto posible”. Podía escuchar gritos y se veía gente corriendo despavoridamente de la dirección en dónde ahora el incendio consumía un terreno casi completamente. Intenté llamar a los servicios de emergencia en otras tres ocasiones, ocupado, ocupado, ocupado, ¡mierda! Tengo que hacer algo. Bajé de golpe las escaleras de metal, tomé mis llaves y me encaminé a ver si había algo que pudiese hacer para ayudar. Mientras conducía en la dirección de las flamas, pude ver a un grupo pequeño de gente huyendo, algunos cubiertos de sangre, lo que me hizo suponer que habrían salido de aquel lugar. Tras ver a aquellas personas, en uno de mis peores errores, decidí continuar hacia adelante hacia la zona de aquel desastre. Mientras daba la vuelta hacia la calle en dónde se encontraba aquel lote en llamas, pude escuchas gritos y el chillido de llantas rosando el asfalto, en un instante todo se volvió completamente oscuro.

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