De Humanos a Caballeros del Apocalipsis: Capítulo Cinco

Previamente: Alex intentaba escapar en su motocross a la que cariñosamente había nombrado Bob, cuando sintió un fuerte jalón en su cabello, muy seguramente la criatura que la cazaba había logrado capturarla. Mientras tanto, el dolor que él sentía se vio opacado por la fuerte adrenalina generada por la tacleada y una súbita mordida de una mujer horriblemente magullada. A nadie le gusta ser mordido por alguien…algo, en circunstancias normales, mucho menos en una situación como esta.

El jalón hacia atrás en mi cabello sumado al arrancón de Bob hacia adelante hicieron que cayera al suelo de espalda, en el momento en el que toqué el piso, inmediatamente me di la vuelta y comencé a patear y retorcerme para librarme y huir. ¡VETE A LA CHINGADA! ¿¡Que carajos quieres de mi?! La magullada criatura, pues esta cosa no era una puta persona, ahora gruñía hacia mí, manchando mis jeans y el suelo, con sangre que escupía y salía de su cabeza a través de la masiva herida. Una fuerte patada con mi pie izquierdo lo hizo retroceder algunos pasos, lo que me hizo pensar en que era el momento adecuado para levantarme y correr, error. Mientras intentaba levantarme sentí un fuerte jalón sobre mi pantorrilla izquierda que me hizo caer sobre mis rodillas nuevamente. Aquella cosa tenía un fuerte agarre sobre mi pierna y antes de que tuviera tiempo para reaccionar, me mordió…

En un solo movimiento, uno que no puedo explicar hasta éste día, le propiné una patada con mi pie derecho, aún con la sumamente extraña en la que me encontraba y afortunadamente conectó con su cara. En el instante en el que liberó mi pantorrilla me levanté y nunca más dejé que el pudiese hacer lo mismo, pateé su cara para evitar que ganase equilibrio nuevamente y en ese momento la ira se apoderó de mí. Comencé a pisotear su cara con todas mis fuerzas, por algunos instantes mí mente estuvo completamente en blanco, consumida por la rabia y la desesperación de un día tan jodido. Cuando finalmente regrese en mí, mi pie derecho dio dos pisotones más, como si estuviese en piloto automático, inmediatamente mi cerebro se dio cuenta de la grotesca escena. Ayudado por la enorme cortada en la cabeza de aquella horrible criatura, mi pie había logrado romper su cráneo y ahora descansaba en una pulpa de sangre, huesos y … cerebro. Di algunos pasos hacia atrás antes de depositar mi almuerzo en el piso.

En ese momento escuche gruñidos provenientes de alguna casa vecina, lo que momentáneamente me sacó del trance en el que me encontraba y me recordó que tenía que huir. Tambaleé hacia Bob, giré la llave y una vez más jalé el acelerador a fondo para largarme de ahí. Mierda, mierda, mierda, ¿acabo de matar a alguien? No, no puede ser, carajo…la ansiedad y la culpa comenzaban a consumirme mientras ciegamente manejaba a Bob sin darme cuenta hacia donde me dirigía. Instintivamente llegué al trabajo, me estacioné en mi lugar usual, sin notar el fuego que ahora se extinguía en el terreno vecino y mientras volvía a la realidad me encontré entrando tranquilamente al edificio. La realidad regresó a mí por completo mientras atravesaba la pequeña sala de juntas en la que las noticias se habían escuchado esa misma mañana. En un instante, tropecé hacia atrás y pateé mientras intentaba escapar de otra escena que jamás saldrá de mi pensamiento. Alfred estaba…estaba…estaba masticando la cara de Luis, quien estaba tirado en el piso sobre un charco de sangre que sólo podría ser comparable a algo que se ve en una película de terror.

El sonido de mi tropiezo llamó la atención de Alfred, que volteó violentamente hacia mí, con esos ojos…esos ojos grises infernales fijados en mí por algunos instantes antes de comenzar a correr para capturarme. Tuve suerte en que el cuerpo de Alfred, ya de edad avanzada, no se podría mover a gran velocidad, ni en aquella extraña condición, por lo que nunca pudo alcanzarme. Corrí lo más rápido que pude hacia nuestro laboratorio, hice un giro violento a la derecha al final del pasillo y me encerré en el cuarto que llevaba al piso encima de los reactores. Cerré la puerta con seguro y le aventé encima el mueble con herramientas y corrí a la cima de las pequeñas escaleras de caracol. Una vez en la cima, me tiré de rodillas y comencé a llorar, perdida de aire, vomito una vez más, perdiendo fuerza…oscuridad.

Por mero reflejo y suerte, alcancé a evadir la mordida de la mujer loca, su boca apenas logró librar my hombro izquierdo. Inmediatamente jalé su cabello con todas mis fuerzas y moví su cabeza hacia atrás. La adrenalina se había apoderado completamente de mí mientras movía a la derecha la cabeza de aquel monstruo. En cuanto logré alejar su cabeza algunos centímetros lancé un jab hacia su cara con mi mano izquierda…puta madre…el cinturón que amarraba mi mano derecha impidió que conectara el golpe y regresó mi mano violentamente a mi pecho. Continué tirando de su cabello con todas mis fuerzas y ahora retorcía mis piernas y todo mi cuerpo para poder librarme de ella. Sus manos intentaban arañar mi cara y mi pecho furiosamente, afortunadamente el agarre en su cabeza la hizo fallar la mayoría de los golpes. En un movimiento repentino, levanté la cadera y logré quitármela de encima.

En el instante que sentí que cayó al piso, me levanté y me eche a correr hacia el interior del pequeño clúster de fábricas, estaría más seguro y podría escapar más fácilmente en el interior de cualquier lugar. Mi pierna izquierda seguía un poco tiesa del accidente previo y aunque la adrenalina aún me impedía sentir el horripilante dolor que sentiría en algunas horas, me generó un pequeño cojeo que me impedía correr lo más rápido que podía. Después de correr al menos cien metros, llegué a la entrada de una empresa pequeña, paralela al lote que aún seguía en llamas y de donde había provenido aquella enorme explosión que había hecho vibrar el suelo. Tan sólo algunos metros dentro de aquel lugar, me topé rápidamente con una grotesca imagen, un hombre viejo estaba mas…masti…pinches masticándole la cara a otro hombre joven, su cuerpo aún se estremecía en el suelo como si estuviese apenas vivo o recién muerto, maldita sea, cuando va a terminar este pinche día.

Sólo pude ver aquella grotesca imagen por un instante, lo suficiente para que nunca más escapase de mi mente. En unos segundos escuché los pasos de la mujer que aún corría velozmente hacia mí, no tenía intención de terminar como la persona en aquel cuarto, así que inmediatamente continué corriendo.  La mujer ahora estaba cerca de mí,  podía escuchar sus gritos y gruñidos, que cada vez que salían de su boca hacían que un escalofrío recorriera mi espina, casi podía sentir sus dientes penetrando la suave piel de mi espalda. En un movimiento espontáneo y desesperado, di una vuelta a la derecha que me llevó a unas escaleras que llevaban a una bodega en el piso de abajo. El espontáneo movimiento permitió que la criatura siguiera de largo y me dio unos valiosos segundos que evitarían que me convirtiera en el almuerzo. En la bodega pude observar dos tanques grandes que se encontraban montados en una plataforma de metal, mi mejor opción pensé, sería subir a un lugar más alto y rezar que aquel monstruo demente que me estaba cazando no pudiese escalar.

La mujer había  volado al suelo por el barandal de las escaleras, cayendo en el suelo con la cara en el concreto, increíblemente, casi en el instante en el que tocó el suelo, se comenzó a levantar, con sangre chorreando al parecer de cada parte de su cuerpo. Era imposible, era un sueño, había entrado al juego Dead Space y un necromorph implacable me perseguía, esta cosa no podía ser humana. Con mi mano izquierda todavía amarrada, tomé el techo del cuarto que se encontraba al lado de los reactores, mientras intentaba empujarme hacia arriba, mi pie perdió tracción y me hizo caer nuevamente a la estructura de metal que sostenía los reactores. En cuanto toqué el metal, me percaté de que la mujer se había levantado y ahora cojeaba hacia las escaleras que permitía subir a la plataforma. Ni la mayor concentración de adrenalina que pudiera producir mi cuerpo podía disminuir el dolor que sentía ahora, mientras veía a la mujer comenzar a arrastrarse por las escaleras, me arrastré de rodillas a un costado de uno de los tanques para intentar mantener la mayor distancia entre ella y yo. En cuanto recuperé el aliento me levanté y decidí intentar subir a aquel techo nuevamente, sin embargo, la mujer había logrado llegar a la cima de las escaleras y ahora se encontraba al lado de la pared que tenía que escalar…chingada madre.

Tomé un suspiro profundo y en un ataque de ira, corrí y tacleé a la mujer con todas mis fuerzas, por suerte para mí, se tropezó con el barandal de las escaleras y cayó al piso que estaba al menos dos o tres metros abajo. Ni siquiera esperé a escuchar el sonido de su cuerpo tocando el piso, inmediatamente me subí al barandal, tome el techo y esta vez con la ayuda del segundo tanque pude empujarme a la cima del pequeño techo. En cuanto estuve en la cima me recosté de espalda y respirando profundamente, comencé a sentir un cansancio intenso y el dolor comenzó a arrollarme como un tren. Aun recuperando el aliento, me arrastré de rodillas lo más atrás posible en aquel techo, por si aquel monstruo podía escalar, al menor tener la distancia suficiente para intentar escalar. Mientras me arrastraba, pude ver a una chica, quizá de mi edad o quizá un poco más joven, cubierta de sangre y recostada al lado de un charco de algo que no podía distinguir. Mis fuerzas se esfumaron repentinamente, no creo poder seguir corriendo…

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